Ser delegado de ZP, y la Feria del Libro de Badajoz
1. Que Extremadura sea la primera Comunidad Autónoma donde gobierno y oposición se sitúen de acuerdo para hacer frente común en materia de Balanzas Fiscales, es, sin duda, un buen detalle.Ya escribíamos en este blog las razones para que no se publicasen ninguna. Si otros lo quieren hacer que lo hagan. Cuando le recordamos a Vara que el leonés las iba a publicar, y que ambos compartían las mismas siglas -lo cual sonaba a gallinero-, dijo que no era el Delegado de ZP en Extremadura. Pero si no se es Delegado para lo malo, tampoco se es para lo bueno, y aquí continuamente se espigan las acciones de la superioridad. ¿O no?
2. La Feria del Libro de Badajoz, que comenzó a gatear el pasado día 9, era un puro botellón cultural en la vía pública, sin efectos secundarios. Si hubiera más botellones con libros que con líquidos, seguro que no habría que hacer leyes para la convivencia y el ocio como hay ahora. Boris Izaguirre pasó por ella como lo que es, un botellón humano cargado de garrafón en las trazas, y esencias en su escritura, desprovista de plumas esta última. Miles de personas manosearán los libros, y los mirarán, y los adquirirán, y les servirán para transbordarse a universos inaccesibles sin peligro de overbooking, o simplemente, para completar huecos de estanterías. Lo bueno del libro es que cuando hocica en el suelo, no se convierte en mil pedazos, como el vidrio de las botellas.






